Material producido por Mabel Quintela y Marisa Berttolini
El programa, fácilmente asimilable a temas curriculares proporciona material e instrumentos metodológicos que apuntan al desarrollo del pensamiento crítico, creativo y cuidadoso o solidario.
El objetivo de conocimiento (relatos) se presenta organizado en torno a experiencias significativas abiertas a nuevas reconstrucciones conceptuales de las que no se excluyen valoraciones y sentimientos propios de todo quehacer humano. En una palabra, se trata de filosofar sobre la totalidad de lo real.
El proyecto presenta al docente el desafío de saber escuchar, generar conflictos, cuestionar, de constituirse en mediador de un sujeto que trata de dar sentido a sus experiencias.
No se puede esperar que los niños se involucren de manera productiva en un debate filosófico, a menos que se alcancen estas cuatro condiciones fundamentales en el aula:
- compromiso con la investigación filosófica,
- rechazo del adoctrinamiento,
- respeto a la opinión de los niños,
- confianza de los niños en el docente.
la educación el fortalecimiento del razonamiento y el juicio moral en los niños.
También se sabe que la fuente más apropiada para asistir esta necesidad son disciplinas de neto cuño filosófico como Lógica y Ética.
La pregunta es: ¿cómo pueden estas disciplinas filosóficas transformarse en ventajosas para la educación de los niños? La respuesta a esta inquietud comenzó a emerger de manera clara y visible recién en el último tercio del siglo XIX. Es entonces cuando entre los educadores surge con mayor fuerza e
interés el propósito de hacer que los niños razonen cada vez mejor dirigiendo de esta manera la atención a aquellos procesos que en la educación enfocan el desarrollo y perfeccionamiento de las actividades de pensamiento y reflexión.
Y si el aprendizaje de la lectura y escritura en los niños se realiza bajo los auspicios de la Literatura, ¿por qué no puede pensarse que es la Filosofía encargada de auspiciar este desenvolvimiento cada vez más hábil en las capacidades de razonar y enunciar juicios de los niños? No se trata de que los niños lean obras filosóficas, sino de que conozcan que al leer o escribir están haciendo algo análogo a lo que hace “quien filosofa”: reflexionar, razonar, juzgar. Es éste el propósito del programa de “Filosofía con niños”, cuya propuesta pedagógica corre pareja a la necesidad de nuestra época, en el sentido de proporcionar al sujeto que ha de incorporarse rápidamente a una sociedad saturada de información y prácticas sociales complejas y cambiantes, el aprendizaje del pensar, sin el cual hoy no se está suficientemente educando.
El programa rechaza la concepción de la infancia como categoría homogénea, universalizable, naturalizada, la idea del niño como ser inocente, puro, mágico, frágil, semilla del futuro, que requiere protección. Por el contrario el supuesto del proyecto es que los niños pueden pensar por sí mismos y la escuela debería dar lugar a que eso se potencie a través de la comunidad de indagación, y respetando y promoviendo la diversidad.
Presupuestos teórico—prácticos:
El presupuesto básico y original del Programa “Filosofía para Niños” es que el niño tiene la capacidad de “filosofar” análoga a la del adulto. Los niños comienzan a ejercitar esta capacidad cuando empiezan a preguntar. Es bien conocida esa época de la primera infancia – que tanto desconcierta al adulto – y en la que el filósofo Jaspers ha encontrado “una maravillosa señal de que el hombre filosofa en cuanto tal, originariamente”. En “Filosofía con Niños” se entiende que si bien el niño no es un “adulto en miniatura” tampoco es cierto que sus estructuras mentales sean sustancialmente distintas a las del adulto. Su desarrollo no sigue una secuencia rígida según sus estadios predeterminados. Por el contrario, es posible
con una formación adecuada estimular tempranamente la actualización de esas capacidades que de adulto podrá poner en juego en toda plenitud.
Los niños piensan profundamente y utilizan inducciones, deducciones y analogías aún antes de desarrollar una “competencia lingüística” que les permita argumentaciones completas y precisas.
Piensan “en preguntas” y sabido es que la actitud filosófica depende más del planteo de buenas preguntas que no han surgido de problemas reales.
De esta manera, “Filosofía para Niños” reconoce como fuentes inspiradoras a las aportadas por la filosofía del pragmatismo americano con sus tres pilares básicos: Dewey, Pierce y G. Mead. También las orientaciones de Paulo Freire en lo pedagógico y de Vigotsky y Bruner en lo psicológico encuentran un lugar destacado en este programa.
Objetivos:
La propuesta se sustenta en la convicción de que a través del diálogo filosófico se puede contribuir a:
mejorar la capacidad de razonar en el niño, perfeccionando las operaciones básicas del pensamiento;
- estimular la conciencia de los criterios que se manejan para pensar, de
los supuestos que hay detrás de una opinión y sus consecuencias; - promover la capacidad de autocorrección;
- desarrollar la sensibilidad al contexto en que se piensa;
- estimular el crecimiento personal, fortaleciendo la autoestima y los vínculos
- interpersonales.
Reseña histórica:
El programa “Filosofía para niños” tiene más de cuatro décadas; fue creado por Matthew Lipman, en New Jersey (EE.UU.) y actualmente se encuentra en aplicación en más de 30 países, en todos los continentes. En 1969 Lipman concibe una propuesta que pretende hacer de la filosofía el eje curricular de la educación abarcando desde el nivel preescolar hasta el bachillerato. Articulando los aportes del pensamiento crítico y el pensamiento creativo, este investigador norteamericano desarrolla un Programa Global, con materiales para trabajar durante 14 años y cuyo objetivo principal es promover en los niños el desarrollo del razonamiento y la creatividad en un contexto de diálogo y crecimiento interpersonal. A partir de 1974 existe en Montclaire State Collage el “Institute for the Advancement of Philosophy for Children” (IAPC), uno de cuyos objetivos es el de formar especialistas en “Filosofía para niños” a través de seminarios, conferencias, etc. Y que publica la revista trimestral “Thinking”
En los EE.UU. el programa se extiende rápidamente, practicándose en la actualidad en más de 4.000 escuelas. A partir de la década de los 80 la experiencia se expande a otros países alcanzando un nivel internacional con múltiples Centros Locales vinculados al “Consejo Internacional para la Investigación Filosófica con Niños”.
En América Latina el programa ha alcanzado un importante desarrollo en los centros de México y Brasil (en este último país más de 40.000 niños siguen el programa), aunque también Costa Rica, Guatemala, Ecuador, Chile, Argentina y Uruguay cuenta con Centros de Filosofía para Niños. El Centro de Filosofía para Niños en Uruguay realizó su primera reunión “fundacional” el día 10 de junio de 1993. Integrado fundamentalmente por docentes de Filosofía y maestros, se propone como objetivo principal el conocimiento de las bases teóricas del Programa, así como el estudio de las posibilidades de aplicación en nuestro país. El trabajo se organizó por comisiones que atienden a la organización institucional
del Centro y al estudio del material adquirido.
La propuesta educativa:
En “Filosofía para niños” los estudiantes comienzan por leer los textos concebidos en formas de “historias”, que tienen como protagonistas a niños que descubren cómo razonar más efectivamente y cómo transferir esos razonamientos a las situaciones de la vida. Estas historias son, luego, discutidas por los niños en el salón de clase. En estos “debates” salen a la luz problemáticas que son examinadas en el libre juego de las deliberaciones espontáneas de los niños. Son estos procesos de discusión “de clase” los que al ser individualmente internalizados operan un cambio en los alumnos, por lo cual se tornan más
reflexivos y proclives a “pensar por sí mismos”. La clase se convierte en un “ámbito de investigación y deliberación” que solicita el pensamiento y ejercita las destrezas del diálogo y la discusión fundada en razones. Por eso “Filosofía con Niños” no desarrolla cualquier tipo de pensamiento,
sino el pensamiento crítico y creativo.
Algunos criterios para evaluar una sesión.
Según Emilio Martínez Navarro (Universidad de Murcia)
1.¿Qué estoy haciendo para conseguir que todos se impliquen en el diálogo?
2. ¿Estoy planificando las actividades de forma secuencial de tal manera que se avance desde lo simple y concreto hacia lo complejo y general?
3. ¿Estoy realizando ejercicios que permitan a todas y cada una de las personas tener una oportunidad de entrar en el diálogo al principio de la sesión?
4. ¿Las actividades que he planeado utilizar son coherentes con:
a) la comprensión de los temas filosóficos y lógicos que aparecen en el capítulo?
b) avanzar hacia el objetivo de que la clase funcione como una comunidad de investigación?
c) un modo de aprender implicándose en una búsqueda rigurosa, progresiva y comunitaria?
d) el ideal de trabajar con la experiencia cotidiana concreta, que es común a niños y adultos?
5. ¿Cuánto hablo en las sesiones de clase? ¿Podría hablar menos para propiciar un diálogo más rico?
6. ¿Estoy utilizando o permitiendo un vocabulario técnico sin estar seguro de que todos lo entienden de la misma manera?
Rol del docente
LA CLASE COMO UNA COMUNIDAD DE INVESTIGACIÓN
(según Emilio Martínez Navarro.)
a) Inicia las sesiones de trabajo y marca el modo de desarrollarlas. En las primeras semanas o meses será imprescindible que esta labor la realice el profesor, pero con la práctica es posible que algunos de los alumnos se atrevan a hacerla.
b) Introduce la dinámica de trabajo en grupo que considere más adecuada, teniendo en cuenta el tema que se esté debatiendo o la estructura del capítulo que se va a leer, o el ejercicio que se va a desarrollar, etc.
c) Anima a que formulen preguntas sobre el texto leído, y también aporta sus propias preguntas como uno más, destacando algún tema de interés que puede haber pasado desapercibido para ellos. (Pero formular preguntas no es lo mismo que exponer sus propias opiniones sobre los temas debatidos: es importante abstenerse de ofrecerlas hasta que no estemos seguros de que ello no va a ser un modo de adoctrinamiento).
d) Modera el desarrollo de los debates:
- recoge temas, sugerencias o cuestiones,
- mantiene el turno de palabras pedidas procurando que todos puedan intervenir y evitando abusos y alejamientos del tema tratado,
- pide aclaraciones, pregunta, plantea cuestiones de enlace, etc.
e) Evita sacar conclusiones definitivas y dejar cerrados los temas: en lugar de ello, pedirá a los alumnos que digan o escriban las conclusiones a las que cada uno ha llegado.
f) Pide razones, argumentos, justificaciones de lo que se dice: cuestiona las posturas dogmáticas ("digo esto porque sí") e impide las intervenciones que atenten contra los derechos básicos de las personas (insultos, burlas, desvelar la intimidad de alguien, etc.)
g) Propone actividades y ejercicios que ayuden a precisar o aclarar los conceptos utilizados en el desarrollo de las cuestiones.
h) Exige la asistencia a clase y el cumplimiento de las normas elementales de respeto mutuo y de cumplimiento de las tareas encomendadas.
http://www.emiliomartinez.net/pdf/Clase_Comunidad_Investigacion.pdf
La clase concebida como “comunidad de investigación a través del diálogo” resulta sumamente atractiva para el alumno que descubre que se puede aprender en forma conjunta, apoyándose todos y cada uno de los participantes en el intercambio de ideas que surge de la discusión. En este sentido, las destrezas cognitivas que así se adquieren aparecen espontáneamente y dentro de un contexto, a diferencia de aquellas propuestas que no concebían el desarrollo cognitivo sino como un ejercicio que debía cumplirse
en “aislamiento solitario”.
Ahora bien, si “Filosofía con niños” ha probado ser provechosa y conveniente para cualquier niño, no alcanza semejante provecho para cualquier docente que simplemente aplique el material.
La preparación docente en este Programa es la que permite que el salón de clase se convierta en una auténtica “comunidad de investigación y diálogo”.
El material y la metodología:
- Varias novelas o relatos sirven como textos básicos de lectura y constituyen cada uno una introducción a temas filosóficos.
- La temática del material no es secuencial sino recurrente. Los manuales de apoyo para el docente ponen a su disposición numerosas actividades a realizar con los alumnos.
- La propia organización del material invita a un método de discusión orientado a transformar a la clase en una comunidad de búsqueda.
- Es indispensable un programa riguroso de formación de profesores que les permita extraer todas las posibilidades de las novelas y lograr el desarrollo de las capacidades de sus alumnos.
Contenidos y niveles:
El currículo completo se compone de las siguientes novelas y manuales para el profesor de autoría de Matthew Lipman:
ELFIE.
Contenido: el descubrimiento de la experiencia.
Manual del profesor: Relacionando nuestros pensamientos.
Nivel: preescolar, 1° año de Primaria.
KIO Y GUS.
Contenido: razonamiento sobre la naturaleza.
Manual del profesor: Asombrándote ante el mundo.
Nivel: 2° y 3° año de Primaria.
PIXIE.
Contenido: desarrollo del lenguaje, la escritura y la reflexión.
Manual del profesor: En busca del sentido.
Nivel: 3° y 4° año, pero puede utilizarse desde preescolares hasta 5° año.
EL DESCUBRIMIENTO DE HARRY.
Contenido: desarrollo de destrezas básicas del razonamiento e introducción a los problemas centrales de la Filosofía.
Manual del profesor: Investigación filosófica.
Nivel: 5° y 6° año de Primaria. Puede utilizarse hasta en 3° año de Secundaria. Se ha utilizado también con éxito en Educación para Adultos.
LISA.
Contenido: ejercitación de la sensibilidad y el razonamiento ético (el bien, lo justo, el derecho, etc.)
Manual del profesor: Investigación ética.
Nivel: Secundaria. Puede aplicarse también en Bachillerato y Formación Docente.
MARK.
Contenido: desarrollo de la reflexión sobre temas de Filosofía social y política.
Manual del profesor: investigación social
Nivel: Bachillerato. Resulta muy adecuado para exponer ética en formación Docente.

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