Quino, visionario de la comunidad de indagación...

domingo, 15 de abril de 2012

Resumen del capítulo 1 de Pensamiento complejo y educación


EL MODELO REFEXIVO DE LA PRÁCTCA EDUCATIVA

En la práctica se encuentra todavía el modelo de sociedad sostenido por tres pilares: el ESTADO, que representa la institucionalización de los valores públicos. La FAMILIA, que representa las conductas privadas y La ESCUELA, que asume lo esencial de ambos, es decir que sintetiza en una estas dos instituciones. Cada una desea formar a los ciudadanos a imagen y semejanza.
La ESCUELA se proyecta hacia el futuro y es el “campo de batalla”, en la “industria” de la sociedad del futuro.
La FAMILIA y el ESTADO conspiran para dominarla, según sus fines propios. Aunque éstos son hacedores del cambio social, el crecimiento, las estrictas o el rumbo desorientado pueden atentar contra estas aspiraciones. Por lo general la educación debe reflejar los valores mayormente aceptados de la época.
Si la escuela es el representante de todos los grupos sociales, será la legitimación de una sociedad democrática que no renuncia a la imparcialidad y NO la representante de un grupo dominante que la somete a su voluntad.
Esta escuela sería muy conservadora y tradicional.
Las instituciones que preparan a los Docentes no se ven a sí mismas como “Empresas suministradoras de personal técnico” La inercia en los cambios, estas instituciones la justifican diciendo que la harían un mal a las propias instituciones educativas si prepararan a los profesores de forma diferente a como se acostumbra a impartir al enseñanza, o usando libros de texto diferentes.
Hay una absoluta confianza en los métodos que siempre se han utilizado.
También se aduce sobre los libros de texto, y lo dicen las editoriales, que no se les da muchas alternativas de cambio, también que los centros de formación de docentes tienen normativas estrictas en los programas a los que deben acogerse las editoriales formando así un círculo vicioso.
Síntesis: La familia aboga por la lealtad a los miembros, satisfacer las necesidades de sus hijos, el parentesco, la división económica del trabajo, etc.  El estado: fomenta el consenso donde se justifican prácticas políticas y militares, las leyes se aprueban por consenso La escuela: tiene un criterio diferente, “la racionalidad” como principio organizativo
Lipman plantea diferentes tipos de racionalidad: una tiene que ver con los medios y los fines, por ejemplo, empresas que tienen que ver con que su fin es el beneficio y sus políticas aceptan eso. Otro tipo de racionalidad tiene que ver con la distribución de la autoridad en la organización jerárquica, un ejemplo es el aparato militar, la iglesia y el Estado.
Las escuelas también tienen organizaciones jerárquicas, pero producen personas educadas (tienen la información que necesitan y son razonables) porque se necesitan ciudadanos responsables, por eso Lipman plantea educar para la “RAZONABILIDAD”. Cada aspecto de la escolarización debe “ser defendido racionalmente a cualquier precio”, esto implica que se formarán ciudadanos más razonables, y la pregunta que plantea Lipman es: ¿se puede educar para la razonabilidad y no para el pensamiento? Aquí queda planteado el dilema de Kant ya que son personas que piensan por sí mismas, pero no es la inmersión indagadora que se defiende hoy en día, Kant entendía otra cosa por pensar, era obediencia voluntaria de cada individuo a los principios universales. La racionalidad para Kant es distinta de la de Sócrates, de la de Aristóteles, de la de Locke o la de Dewey.

ESCOLARIZACIÓN SIN PENSAMIENTO:
Los niños en los jardines de infantes tienen un pensamiento vivo, una curiosidad innata y permanente, son interrogativos e imaginativos. Estos rasgos se van perdiendo gradualmente a medida que se van “educando”.
El niño pequeño vive en un mundo problemático, misterioso, que invita a la investigación. El ambiente familiar es muy rico en aprendizaje que provoca en el niño un desafío constante.
El misterio del hogar y del ambiente familiar son reemplazados por un ambiente estable y regular, estructurado que es la escuela. Los niños notan que este ambiente no es “apasionante o retador” sino todo lo contrario, se pierde la iniciativa, la invención y la flexibilidad. “La escuela los enerva y desespera” La escolarización provoca escasos incentivos intelectuales y la consecuencia inevitable es el descenso de los intereses de los estudiantes.
Los profesores no consideran estos aspectos, ellos hacen lo que se les ha enseñado a hacer, además se sienten acusados cuando se insinúan prácticas de reevaluación.
Los docentes se dan cuenta que la insistencia sobre la disciplina  y el orden pueden atentar contra la espontaneidad que ellos quieren cultivar y mantener. La solución no está en períodos de rigor y de juego libre, sino que está en descubrir cuáles son los procesos que promueven la organización y creatividad. Como ejemplo propone animar a los niños a inventar historias y que las cuenten a sus compañeros. Dewey decía que el problema del método en la formación de los hábitos del pensamiento reflexivo es el de establecer las condiciones que despierten y guíen la curiosidad del establecimiento de esas condiciones. (Pág. 51).
Lipman establece que el currículum debe tener continuidad ya que los niños tienen un permanente sentido de lo que sucede. Por eso necesitan libros de texto narrativos donde se favorece la presentación de temas recurrentes en forma sucesiva. Los niños necesitan modelos de razonabilidad y de criterio.

LA PRÁCTICA ACADÉMICA NORMAL Y LA PRÁCTICA ACADÉMICA CRÍTICA:
Toma a la práctica como cualquier actividad metódica. Dice: “la práctica es a la acción como las creencias son al pensamiento”. Las creencias son aquellos pensamientos de los que estamos convencidos. La práctica es lo que hacemos con convicción pero sin investigación  o reflexión sobre ella. Mientras que el contexto no cambie, o aunque cambie, las costumbres y tradiciones mantienen unida a la comunidad. (Durkheim).
Se puede ver la práctica desde otra óptica: Las prácticas sin examinar no funcionan adecuadamente. Si la sociedad investiga las prácticas educativas, se la valora como que mejora las prácticas educativas; sin embargo esta investigación se lleva a cabo para justificar o “solidificar” las prácticas existentes. (1983. Donald Schön). La práctica educativa suele estar institucionalizada y limitada por la tradición. Veblen denominó “incapacidad formada por los docentes para reconstruir las definiciones de sus roles marcados por las instituciones que los formaron”.
Un profesor innovador a la larga es ignorado por las instituciones y su práctica tiende a NO difundirse, porque puede afectar a la práctica académica.
Cuando se hacen las reformas curriculares se ignora a los profesores.
Las editoriales buscan a los representantes más fieles de la práctica académica “normal”
Los pasos que transforman a la práctica normal en una crítica son: (Pág. 54)
  • Cuando se revisa el trabajo de un compañero.
  • Cuando se es miembro de una comisión que juzgará la candidatura de algún colega. 
  •  Cuando los estudiantes ponen en cuestión los criterios de planificación de un curso, materiales curriculares o la metodología didáctica empleada.
  • Cuando se valora la solicitud de un presupuesto o una beca.
  • Cuando se contrasta la propia conducta profesional, escuela o profesor con lo que se cree, debería ser.

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