EL MODELO REFEXIVO DE LA
PRÁCTCA EDUCATIVA
En la práctica se encuentra
todavía el modelo de sociedad sostenido por tres pilares: el ESTADO, que
representa la institucionalización de los valores públicos. La FAMILIA, que
representa las conductas privadas y La ESCUELA, que asume lo esencial de ambos,
es decir que sintetiza en una estas dos instituciones. Cada una desea formar a
los ciudadanos a imagen y semejanza.
La ESCUELA se proyecta hacia el
futuro y es el “campo de batalla”, en la “industria” de la sociedad del futuro.
La FAMILIA y el ESTADO conspiran
para dominarla, según sus fines propios. Aunque éstos son hacedores del cambio
social, el crecimiento, las estrictas o el rumbo desorientado pueden atentar
contra estas aspiraciones. Por lo general
la educación debe reflejar los valores mayormente aceptados de la época.
Si la escuela es el representante
de todos los grupos sociales, será la legitimación de una sociedad democrática
que no renuncia a la imparcialidad y NO la representante de un grupo dominante
que la somete a su voluntad.
Esta escuela sería muy
conservadora y tradicional.
Las instituciones que preparan a
los Docentes no se ven a sí mismas como “Empresas suministradoras de
personal técnico” La inercia en los cambios, estas instituciones la
justifican diciendo que la harían un mal a las propias instituciones educativas
si prepararan a los profesores de forma diferente a como se acostumbra a
impartir al enseñanza, o usando libros de texto diferentes.
Hay una absoluta confianza en los
métodos que siempre se han utilizado.
También se aduce sobre los libros
de texto, y lo dicen las editoriales, que no se les da muchas alternativas de
cambio, también que los centros de formación de docentes tienen normativas
estrictas en los programas a los que deben acogerse las editoriales formando
así un círculo vicioso.
Síntesis: La familia aboga por la lealtad a los miembros, satisfacer las
necesidades de sus hijos, el parentesco, la división económica del trabajo,
etc. El estado: fomenta el consenso donde se justifican prácticas
políticas y militares, las leyes se aprueban por consenso La escuela: tiene un criterio diferente, “la racionalidad” como
principio organizativo
Lipman plantea diferentes tipos
de racionalidad: una tiene que ver con los medios y los fines, por ejemplo,
empresas que tienen que ver con que su fin es el beneficio y sus políticas
aceptan eso. Otro tipo de racionalidad tiene que ver con la distribución de la
autoridad en la organización jerárquica, un ejemplo es el aparato militar, la
iglesia y el Estado.
Las escuelas también tienen
organizaciones jerárquicas, pero producen personas educadas (tienen la
información que necesitan y son razonables) porque se necesitan ciudadanos
responsables, por eso Lipman plantea educar para la “RAZONABILIDAD”. Cada
aspecto de la escolarización debe “ser defendido racionalmente a cualquier
precio”, esto implica que se formarán ciudadanos más razonables, y la pregunta
que plantea Lipman es: ¿se puede educar
para la razonabilidad y no para el pensamiento? Aquí queda planteado el
dilema de Kant ya que son personas que piensan por sí mismas, pero no es la
inmersión indagadora que se defiende hoy en día, Kant entendía otra cosa por
pensar, era obediencia voluntaria de cada individuo a los principios
universales. La racionalidad para Kant es distinta de la de Sócrates, de la de
Aristóteles, de la de Locke o la de Dewey.
ESCOLARIZACIÓN SIN PENSAMIENTO:
Los niños en los jardines de
infantes tienen un pensamiento vivo, una curiosidad innata y permanente, son
interrogativos e imaginativos. Estos rasgos se van perdiendo gradualmente a
medida que se van “educando”.
El niño pequeño vive en un mundo
problemático, misterioso, que invita a la investigación. El ambiente familiar
es muy rico en aprendizaje que provoca en el niño un desafío constante.
El misterio del hogar y del
ambiente familiar son reemplazados por un ambiente estable y regular,
estructurado que es la escuela. Los niños notan que este ambiente no es
“apasionante o retador” sino todo lo contrario, se pierde la iniciativa, la
invención y la flexibilidad. “La escuela
los enerva y desespera” La
escolarización provoca escasos incentivos intelectuales y la consecuencia
inevitable es el descenso de los intereses de los estudiantes.
Los profesores no consideran
estos aspectos, ellos hacen lo que se les ha enseñado a hacer, además se
sienten acusados cuando se insinúan
prácticas de reevaluación.
Los docentes se dan cuenta que la
insistencia sobre la disciplina y el
orden pueden atentar contra la espontaneidad que ellos quieren cultivar y
mantener. La solución no está en períodos de rigor y de juego libre, sino que
está en descubrir cuáles son los procesos que promueven la organización y
creatividad. Como ejemplo propone animar a los niños a inventar historias y que
las cuenten a sus compañeros. Dewey decía que el problema del método en la
formación de los hábitos del pensamiento reflexivo es el de establecer las
condiciones que despierten y guíen la curiosidad del establecimiento de esas
condiciones. (Pág. 51).
Lipman establece que el
currículum debe tener continuidad ya que los niños tienen un permanente sentido
de lo que sucede. Por eso necesitan libros de texto narrativos donde se
favorece la presentación de temas recurrentes en forma sucesiva. Los niños
necesitan modelos de razonabilidad y de criterio.
LA PRÁCTICA ACADÉMICA NORMAL Y LA
PRÁCTICA ACADÉMICA CRÍTICA:
Toma a la práctica como cualquier
actividad metódica. Dice: “la práctica es a la acción como las creencias son al
pensamiento”. Las creencias son aquellos pensamientos de los que estamos
convencidos. La práctica es lo que hacemos con convicción pero sin
investigación o reflexión sobre ella.
Mientras que el contexto no cambie, o aunque cambie, las costumbres y
tradiciones mantienen unida a la comunidad. (Durkheim).
Se puede ver la práctica desde
otra óptica: Las prácticas sin examinar no funcionan adecuadamente. Si la
sociedad investiga las prácticas educativas, se la valora como que mejora las
prácticas educativas; sin embargo esta investigación se lleva a cabo para
justificar o “solidificar” las prácticas existentes. (1983. Donald Schön). La
práctica educativa suele estar institucionalizada y limitada por la tradición.
Veblen denominó “incapacidad formada por los docentes para reconstruir las
definiciones de sus roles marcados por las instituciones que los formaron”.
Un profesor innovador a la larga
es ignorado por las instituciones y su práctica tiende a NO difundirse, porque
puede afectar a la práctica académica.
Cuando se hacen las reformas
curriculares se ignora a los profesores.
Las editoriales buscan a los
representantes más fieles de la práctica académica “normal”
Los pasos que transforman a la
práctica normal en una crítica son: (Pág. 54)
- Cuando se revisa el trabajo de un compañero.
- Cuando se es miembro de una comisión que juzgará la candidatura de algún colega.
- Cuando los estudiantes ponen en cuestión los criterios de planificación de un curso, materiales curriculares o la metodología didáctica empleada.
- Cuando se valora la solicitud de un presupuesto o una beca.
- Cuando se contrasta la propia conducta profesional, escuela o profesor con lo que se cree, debería ser.
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